Cristina Romero: «Decidí que si publicaba sería a través de una editorial, aunque fuera pequeña, como ha sido el caso»

La corrección es el proceso que mayor reto le supone a la autora de El pentágono

Sara Carlos / Benetússer 24.01.2021 |12:48

Cristina Romero Santaisabel
Cristina Romero Santaisabel, autora de El pentágono. Cristina Romero

Cristina Romero Santaisabel es una joven escritora valenciana (Benetússer, 2000) que publicó su primera novela en 2020, El pentágono. Esta historia, que aúna seres  fantásticos y misterio, no es la primera incursión de Romero en el mundo de la publicación. Algunos de sus relatos y microrrelatos, como Relato de un óbito, han sido premiados y publicados en diversas antologías.

Acaba de publicar su primera novela tras haber dado a conocer textos más cortos, entre los que se encuentra el relato Ceniza. ¿Qué le ha impulsado a compartir la historia de Robert y sus amigos en un género más extenso?

Había escrito muchos relatos y algunos de ellos habían sido premiados. Sin embargo,  conforme iba escribiendo estos textos enseguida me animé a escribir en formato novela. Era una experiencia que me apetecía mucho, porque al fin y al cabo leo más novelas que relatos. Empecé a escribir El pentágono hace ya cuatro años y quería que la gente disfrutara de lo que yo hago, por lo que me dije: es ahora o nunca. Así que decidí publicarlo.

Ha elegido el modo tradicional de edición, ¿contempló otras posibilidades?

No, porque durante la adolescencia tuve muy claro cómo se publicaba. Cuando era más joven no sabía cómo funcionaba, porque, de hecho, tenía entendido que siempre tenías que pagar y eso no es cierto. Hay muchas maneras de editar. En mi caso, por ejemplo, que es la vía tradicional, yo no costeo nada, sino que es la editorial la que se encarga de todos los gastos porque luego espera recuperar lo que es la producción del libro. Hace un par de años me aclaré y conocí nuevos métodos de publicación como la coedición y la autopublicación. En el caso de esta última vía, no me la planteé porque tenía que hacer todo el proceso yo misma y no tenía medios para ello. Decidí que si publicaba sería a través de una editorial, aunque fuera pequeña, como ha sido el caso. Estoy muy contenta con ella, porque me ha facilitado muchas cosas, sobre todo ahora con el confinamiento.

Como ha dicho, la editorial la ha apoyado en muchos aspectos y hace poco ha empezado a hacer presentaciones del libro. ¿Cómo están resultando?

De momento están yendo muy bien. La primera presentación la hice en Alaquàs y la disfruté mucho porque la mayoría de los asistentes eran amigos y familiares, por lo que me sentí muy cómoda. Sin embargo, la manera de trabajar de esta editorial consiste en que la presentación se hace el día que el libro sale a la venta y mi novela se publicó en mayo. En ese momento ya podíamos salir a la calle en España y se podía hacer firma en lugar de una presentación, donde la gente entrara de manera ordenada, pero rechacé hacerlo porque consideraba que no era momento de salir a la calle todavía. La editorial me escuchó y me comprendió. Lo que hizo fue enviarme los libros de la primera tirada a mi casa y yo me ocupé de distribuirlos. Me siento muy feliz con el resultado, porque sabía que estábamos en una situación difícil donde muchas personas no estaban bien económicamente y pensaba que nadie iba a quererlos, pero finalmente me faltaron libros.

Como ha explicado, estuvo cuatro años escribiendo la novela. Desde que la creó hasta que se publicó, ¿qué parte del proceso le ha supuesto un mayor reto?

La corrección de la novela. La escribí en un año, pero siempre he pensado que soy muy perfeccionista, cuando en realidad soy más bien insegura porque vuelvo una y otra vez sobre lo mismo pensando que puedo hacerlo mejor. Siempre que lo revisaba, cambiaba algún aspecto de la obra, por lo que llegó un momento en el que pensé que podían ocurrir dos situaciones: o me harto de la historia y no vuelvo a escribir más o la publico. Para mí, esta parte del proceso fue una locura, porque siempre quería corregir la novela y, de hecho, ahora veo el libro y aún pienso que podría hacerlo de otra manera. Cuando lo envié a varias editoriales y escogí a Atlantis Ediciones, que era una de las que me había dicho que sí, el proceso de publicación fue bastante rápido, aunque es cierto que una vez el libro ya estuvo maquetado, todavía volví a leérmelo, porque quería que todo estuviera igual que en mi manuscrito. Esto último lo recomiendo hacer a todos los escritores.

¿Sus expectativas en cuanto a ser escritora novel se han cumplido?

Yo creo que sí, porque tampoco sabía muy bien qué esperarme. Es decir, ahora mismo hay mucha variedad de novelas y tienes a tu disposición mucha gente que escribe de forma gratuita e ilegal. Por eso, yo pensaba que algunas personas podían querer leerme, pero es difícil que eso sucediera, porque yo como lectora quiero leer muchos libros y no puedo dar abasto. De modo que mis expectativas se basaban en que me leyera gente cercana a mí y al final he encontrado personas que solo me conocen por redes y que han comprado mi libro. Eso me encantó, porque yo pongo mucho énfasis en que se me conozca y sepan quién soy.

La novela sigue el planteamiento del infierno de Dante y está repleta de referencias literarias, ¿cómo se planteó esta combinación?

El primer capítulo del libro lo plasmé de repente seis meses antes de entrar a Bachillerato, a partir de ahí sabía que quería escribir una novela de fantasía con misterio e intriga, pero no tenía claro cómo seguirla. De modo que ese verano la dejé reposar y cuando empecé el curso, uno de los primeros temas que se trataron en la asignatura Literatura universal fue Divina comedia de Dante. Nunca me habían hablado de ella y a mí la figura de Lucifer me fascina. Ahora, de hecho, están representándolo incluso como el bueno en algunas ficciones. Yo escogí que apareciera desde la perspectiva del villano y esto me dio una vía por donde desarrollar mi novela. Cuando lo incluí no pensé en el mensaje que podía transmitir, pero ahora que lo he reflexionado creo que puede ayudar a que a los jóvenes les lleguen los clásicos.

En esta línea de acercar realidades, está presente el colectivo LGTB en la historia, ¿cree que la representación de las distintas orientaciones sexuales son suficientes en la literatura actual?

Pienso que ha mejorado mucho. Cuando empecé a escribir la novela ya tenía pensado hacer una relación LGTB. Sin embargo, conforme escribía, una amiga se iba leyendo la novela y me sugirió que uno de los personajes podría tener esa orientación sexual. Yo al principio no estaba convencida de lo que me decía, porque pensaba dejarlo en segundo plano, como el mejor amigo, que en esa época era cómo solía estar representado en las ficciones. No obstante, me lo replanteé y me di cuenta de que mi amiga tenía razón. Está muy bien que se hayan publicado libros donde los protagonistas sean LGTB, porque no tienen que estar en segundo plano, ya que eso sería incluirlo para quedar bien, que era lo que yo quería hacer al principio. Suena mal, pero es así. Al final te das cuenta de que es una representación un poco ilusa y abstracta, por eso me decidí a remodelar la historia que tenía en mi cabeza y cambié la importancia que tenían los personajes en la trama.

¿En qué fase del proceso se encuentra la segunda parte de la novela?

En corrección (risas). Con el segundo libro me está pasando como con el primero. Cuando terminé El pentágono me dispuse al día siguiente literalmente a escribir la continuación. También tardé un año en terminarla. De ese hecho ya hace tres años. Durante este tiempo la he estado corrigiendo, aunque no tantas veces como la primera, porque la carrera me mantiene bastante ocupada. Ahora estoy corrigiendo la versión que espero que sea la definitiva. Aunque es cierto que todavía no hay fecha oficial para publicarla, sí que tengo la confirmación de la editorial, que será la misma. Primero quería publicarla en marzo o abril, para que coincidiera con las ferias del libro, pero no sé si podrá ser. Lo que es seguro es que como muy tarde quiero que salga a la venta en mayo, es decir, a un año de la primera parte.

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