Microrrelat: ¿què és el primer que faràs quan acabe la quarantena?

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Tengo besos en cuarentena, abrazos encarcelados que piden a gritos salir. ¿Qué voy a hacer cuando todo esto acabe? No esconderlos nunca más, no prohibirlos, no retenerlos porque sean inoportunos o mal vistos. Se han ganado el derecho a la libertad. Tengo besos que han escrito versos y miradas que ya no saben callar. Tengo todo eso… y mucho más.

Vanessa González Villar

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El primer que vaig a fer és veure la gent quan ix al carrer i mirar el sol. Aniré a veure a totes les persones que vull. Després em dirigiré a la mar per sentir el sol en la cara i el soroll de l’aigua de les ones. Poder agafar la sorra amb les mans i pensar que encara estem ací. Seure baix l’ombra d’un arbre, pensar i reflexionar sobre el què ha passat…

J.

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Recuerdo cómo despedíamos el 2019, augurándonos prosperidad y pensando en proyectos para el año siguiente. Y es que a los humanos nos gusta planear nuestra vida sin saber que ésta, quizás, tiene otros planes. Ahora, me despierto cada mañana para ir a trabajar con una especie de confusión, donde no sé si lo que estoy viviendo es real o es una historia de ficción. Llega el fin de semana y me acomodo en el sofá, siento su abrazo y agradezco haber superado una semana más, con la esperanza de haber contribuido a que la vida de algunas personas sea un poquito mejor, con una palabra de aliento, una mirada sincera o una escucha atenta.

      Cuando llego a casa pido que todo se mantenga como está, que esta enfermedad pase de largo, como un ave migratoria que busca su lugar, deseo que sea muy lejano, en cualquier mundo no habitado. Y yo me conformaré con que el día que todo termine pueda abrazar a los míos, pueda respirar tranquila, salir a la naturaleza y huir un poco de esta jungla de asfalto que nos tiene retenidos. Volver a esos sitios en los que fui feliz, a la orilla del mar, respirar aire puro de la montaña o disfrutar de una buena conversación acompañada de una copa de vino.

      Sé que ese momento llegará y tendrá un valor inmenso, atrás quedarán esos anhelos de viajes a sitios exóticos o que pase algo extraordinario en nuestras vidas. Seguro que nos conformaremos con ESTAR.

Cristina Salvador

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Los días

Los días pasan y nos damos cuenta que lo realmente importante son nuestros seres queridos… Lo primero que haré una vez acabe el confinamiento será quedar con mis amigos/as, abrazarles, como si se acabara el mundo, e intentar grabar en mi memoria todos esos momentos, por si esta situación vuelve a ocurrir y me toca rememorarlos de nuevo.

K.V.R.

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Lo primero que haré cuando termine la cuarentena será salir con cautela a dar paseos un poco prolongados tanto por los bulevares como por el cinturón verde, el cual es tan amplio para pasear y disfrutar de ello. A lo largo de sus bulevares puedes deleitarte con la vista de sus casas, muy bonitas, adosadas y semi-adosadas y de variadas fachadas. Además, puedes disfrutar con la vista de sus diferentes clases de árboles.

En relación al cinturón verde, es agradable la vista panorámica de la huerta, la cual lo bordea por un lado. Otro factor que hace que sea muy agradable el estar en el cinturón verde es que está provisto de una zona de pícnic, otra zona para practicar gimnasia y un parque para que los niños y niñas se entretengan y disfruten.

En fin , yo estoy enamorada de este pueblo debido a sus zonas verdes. Nunca antes había conocido un pueblo como este, con su entrada bordeada de la huerta también. Tengo en mente desde hace meses componer una poesía sobre este pueblo singular de Aldaia.

Zulma Álvarez

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Cuando todo esto acabe

Cuando todo esto acabe… Cuando todo esto acabe… Dejaremos las palabras vacías, sentiremos unas inmensas ganas de encontrarnos con aquellas personas que más apreciamos.

¡Ay, querido amigo mío! ¿Cuántas conversaciones vacías por grupos habremos llegado a tener durante todo este tiempo?

Nos tocará cobrarnos ese café pendiente con el compañero o la compañera del trabajo, esa cerveza tan ansiada con los amigos. Romperemos a llorar otra vez, al abrazar a esos seres queridos que antes no podíamos, por miedo, por impotencia de no saber si nos arriesgábamos a contagiarlos, a poder convertirnos en aquel verdugo indirecto, que dispara el arma con los ojos vendados.

Demostraremos el valor que tanto retumba en nuestras cabezas para demostrar los sentimientos más callados por aquella persona que, de verdad, merece la pena. Porque no necesitaremos ocultarnos tras una pantalla otra vez, porque no será necesario vencer al estrés a través de poder verla (o verlo) por una webcam, tendremos la mejor oportunidad de nuestras vidas para demostrarlo.

Todo aquello será cuando todo esto acabe: volveremos a las calles, volveremos a los lugares que este bicho nos ha privado de disfrutar (en mi caso, el lugar donde hacía las prácticas universitarias). Por eso es tan importante seguir resistiendo, aguantando y apretando los dientes, porque de esta forma sabrá mucho mejor esa cerveza, ese café o usaremos más fuerza en nuestros brazos para ese abrazo esperado. De momento, yo me sigo quedando en casa, ¿y tú?

El librito del maestro

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Quina llibertat poder eixir al carrer a passejar. Tornar a sentir el sol en la cara i la brisa del vent. Tinc ganes de parlar amb la gent i veure que tots estem bé. Anar pel poble, amb tots els comerços oberts, escoltar els xiquets jugar als parcs i veurel’s somrients. Els pares i mares fent una vida normal, anat a treballar, reunions amb amics…Vull que arribe el temps on tot el que hem passat serà un record.

M.M.

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La vida era feliç, les malifetes de l’èsser humà ocorrien a als altres continents. Estudis, festes, estiueig, lleure, riure, jugar, escalfar-me a l’hivern, foren matissats per la crisi del petroli, els bombardejos sobre Trípoli que féu EUA, la colza enverinà molts compatriotes i les malalties bio-laboratoris foren guions de film ianqui, probables?, i tant!!!! La bestiesa del VIH, SARS, GRIP AVIAR, VAQUES BOGES, ÈBOLA, no s’havien vist mai en la Història. CORONAVIRUS!! viu sobre el material i pot viatjar fins  huit metres en alguns casos. La Guerra Biològica és CALLADA i eficient, i la MORT no té senyor, com féu quan la pesta negra, el còlera, la panderola o la tuberculosi, passa la seua factura, inexorable, i no el dimoni. Familiars i amics traspassen i el dolor ens acompanya, l’impotència s’empodera. La vida és un començar i acabar en forma de roda. En acabar aquest assot de persones irresponsables, que alguna cosa no feren bé la tardor de 2019, cercaré aqueix familiars, germans, amics, coneguts i compartiré un somriure d’orella a orella, una fossa abraçada, uns litres de llàgrimes d’emoció i un fruir dels nostres cossos junts.

Joan Francesc Pi i Aparici

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#JoEmQuedeACasa

Sóc una persona d’eixes que hui en dia tenen permís per a no estar confinada al
seu domicili, que estan obligades a treballar sense por a emmalatir i abandonen
cada matí als seus fills i pares ancians per ajudar als altres.

Sóc una professional de risc que oblida la seua individualitat per pensar en l’altre i ajudar a fer que la vida triomfe davant del coronavirus. Sóc un muscle amable, una mà d’esperança, un raig de llum clara on agafar-se.

Sóc un ser de carn i ossos que acaba la seua jornada esgotat, extenuat, assedegat, però amb la sensació d’haver-ho donat tot. Sóc un de tants que somia amb la fi de la pandèmia; que tots estiguen i ningú falte. Que el sol brille un dia qualsevol de maig i ens faça oblidar els mals moments passats.

Sóc una persona que el dia en què l’estat d’alarma acabe, farà el que ningú faça: després d’uns dies de treball ben fet i la satisfacció que la vida gana la lluita, sospirarà mirant l’alba i es gitarà per fi a descansar…

La festa, per a tots els que s’han confinat a casa. La victòria és de la Humanitat.

Susana Montañana Caspueñas

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Tornar a notar l’olor de les ‘cocletes’

La llum feia que els ulls cogueren. Quatre passos, els que feia cada dia semblaven ara la més llarga travessia. Però ho havia d’intentar. Tots ens miràvem extranyats, com si ara el carrer haguera esdevingut un error fatal, una confusió o un territori desconegut i infranquejable. Tot tornaria a la ‘normalitat’. Però, què era la normalitat? I si la normalitat fóra hivernar a un cau i no saber cap cosa de l’exterior?

Però ja no podia tornar-me enrere. No haguera eixit encara que puguera si no fóra per un bon motiu. Pels carrers, ja es notaven eixos passos de preocupació i estalvi. Però també veia als que t’observaven des del balcó. Ara mateix, eixir no semblava possible per a tothom. Em suaven les mans i em feia preguntes totalment absurdes: els hauria canviat molt la cara en aquests mesos? Em veurien diferent a mi? Seria tot com abans? I ja quasi estava en eixe beneït carreronet, que sempre m’evocava els millors records i ja olorava el brou del dinar i les ‘cocletes’ de pit de pollastre. I ja els sentia tan aprop. Els iaios havien deixat la porta oberta, perquè també esperaven amb ansies el moment. El moment de dir-los: «Us vull molt».

Cecilia Núñez Camarena

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Vivir, disfrutar, respirar, abrazar, sentir, amar, compartir, soñar e incluso trabajar… Todo eso y un millón de cosas más llevadas a su máxima expresión, si este confinamiento está sirviendo de algo es sobre todo para valorar todos esos derechos que teníamos y que ahora nos han quitado por Real Decreto. Salir al campo con mi familia y disfrutar de un pícnic en la montaña sentados en el suelo respirando el olor de la naturaleza, correr por la playa con mi perra y mi hijo, revolcarnos por la arena y llenarnos de sal en el mar, disfrutar con mis amigos de un paseo o tomar una copa en la terraza del bar de abajo, abrazar a mi madre tan fuerte que pueda compensar todo este tiempo de distancia, besar a mi abuela y decirle todo lo que significa para mí, trabajar con mis compañeras y disfrutar de ese tiempo, de mi trabajo. Jugar con mi hijo en el parque y cuando no quiera irse quedarnos un rato más. Salir y entrar para lo justo… En definitiva, vivir como antes pero disfrutando mucho más de todos esos privilegios que nos han quitado por necesidad.

Ángela Belloch

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Cuando todo esto termine quisiera volver donde lo dejamos pero aprendida, cambiar la mirada y mantenerla encendida, despertar los sentidos y vivir la vida. Quiero hacer la maleta sin la dirección escrita, alojarnos donde nos apetezca y me despierte su risa, la que me ha enseñado la relatividad del tiempo todos estos días.

Que corramos sin destino, respiremos sin prisa, abracemos fuerte para sanar heridas, quiero escuchar a los pájaros y una cascada perdida, oler a madera húmeda y una cerveza fría, quiero que se detenga el día en el azul del cielo y la brisa amiga… Y una gran fiesta sin motivo con velas de cumpleaños como mi peque quería…

Libertad

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