Cuento: la superación personal

Tercera sesión del club de escritura.

SUPERACIÓN PERSONAL

Hace seis años dos amigas se encontraron después de muchos años sin verse y decidieron reunirse para comentar cómo les iba en sus vidas. Una de las amigas se llamaba Elena y la otra Irene. Elena le dijo:

-En noviembre del año pasado me operaron de un tumor cancerígeno en el colon y hace un mes que terminé con un tratamiento de quimioterapia basado en la toma de cápsulas. Tengo fe de que me estoy recuperando poco a poco y al final, creo que con paciencia, me curaré.

Irene exclamó :

– ¡Ay, si yo estuviera en tu situación tendría mucho mucho miedo, no tendría ninguna esperanza!

Un año después Elena e Irene se reúnen de nuevo, la primera le dijo a su amiga:

– Hay que ser optimista y tener una mente positiva y pensar que todo saldrá bien. ¡ Qué alegría, hasta la fecha en todas las revisiones los resultados han sido positivos!

Irene le dijo con alegría:

– ¡Me alegro mucho por ti, después de todo debo de tener esta actitud optimista, he aprendido que ante las dificultades tengo que crecer y ser valiente, en lugar de bloquear mi mente .

Zulma Álvarez

Una formigueta molt xicoteta va eixir del formiguer i es va perdre.

Caminant i caminant va arribar al costat d’una sèquia. Mirant l’aigua es va caure dins. No podia eixir per molt que ho intentava. 

Quina sort! En eixe moment va arribar una granota que en veure-la es va llançar a l’aigua i la va traure. La formiga estava contenta i agraïda.

Com ella no sabia tornar a casa, la granota la va ajudar posant-la al seu llom. I botant botant van trobar el formiguer.

Sempre hi ha animalets bons que t’ajuden quan ho necessites.

J.

Això era i no era un grup d’amics i amigues que ho passaven d’allò més bé. Anàven junts a classe i també de festa. 

Amb el curs ja començat arribà una xiqueta nova a la classe. No coneixia a ningú i era un poc tímida. Aquests amics no volien coneixer-la perquè no portaba roba de marca. La xiqueta era sencilla i no necessitava marques per anar ben vestida.

Ella va fer alguns amics a l’escola i ho passava bé.

Un dia unes xiques d’aquell grup d’amics que no volien coneixer-la, van decidir anar a parlar amb ella. Començaren a tractar-la i era molt divertida!

Finalmente també es van fer amigues. No havien parlat abans amb ella perquè alguns del grup s’enfadarien. Elles, arribaren a la conclusió que podien fer el que consideraren, no el que manaren altres.

Sempre hem de fer el que pensem, no el que diuen altres persones, hem de prendre les nostres decisions.

M.M.

Resiliencia

No hay nada como querer avanzar y hacer las cosas bien, siempre buscamos sobreponernos de nuestros errores y sacar nuestra mejor versión. Esa que solo nosotros conocemos…

A diferencia de los cuentos la vida real no se basa en tener un final feliz, se basa en superarnos diariamente y conseguir seguir adelante.

KVR

ACCEPTACIÓ

El dia 120, la Neus ja no estava trencada. Bé, almenys això creia. Eixe dolor que plenava les nits d’una armargor i agror desmesurada i que no remetia en cap segon del dia, semblava haver-li donat una mena de treva.

La Neus s’enfrontava al dol llegint. Madame Bovary de Gustave Flaubert era l’obra que més l’havia enfonsat i salvat en eixos dies. La seua tia era una barreja entre Emma Bovary i una heroïna de tragèdia grega. La seua història estava impregnada d’insatisfacció, era penosa i lamentablement, trista.

No només el buit va aparéixer després de la seua mort, ja regnava molts mesos abans, quan la seua tia ja no era ella. I també molts anys abans, quan estava absent.

Però això no havia servit per a que fera menys mal. Viure amb la mort tan a prop feia glaçar l’ànima a l’ésser més fort. I, per a més inri, la Neus no era gens forta. Era altament sensible, vivia cada dia com si fos l’últim i patia enormement, quan la desgràcia s’asomava a la seua vida.

Però ja s’havia resecat el plor. Era un dia qualsevol i ja les ferides no coïen tant. Encara el record existia, però ja no vivia aferrada a un vestit negre mental. D’entre tanta obscuritat, ja s’hi comennçava a entreveure una mica de color.

Cecilia Núñez Camarena

No mires atrás

– ¿Ya te rindes? – oigo detrás de mí aquella voz que conocía desde pequeña, la voz de mi conciencia. ¿Eso era todo? ¿Había estado trabajando tan duro los últimos tres años para tirarlo todo por la borda en cuanto algo sale como no lo había planeado? No, esto no podía acabar así.

Todo empezó una tarde de verano en la que se publicaron los resultados de la prueba de admisión, lo que parecía imposible se cumplió y la niña del pescadero, la que vivía en el pueblo con mayor tasa de analfabetismo por metro cuadrado había conseguido plaza en una de las mejores universidades de país.

Emocionada, me pasé lo que le quedaba del verano preparando el curso. No era para menos sabiendo lo que me esperaba cuando cruzase las puertas de la facultad de Ingeniería, ese año solo habían admitido a una mujer en Ingeniería Aeroespacial, se preparaba para las constantes mofas y comentarios típicos como “esto no es para mujeres”, “no aguantarás el primer cuatri”.

Me daba igual, tenía un propósito y nada ni nadie me haría cambiar de opinión.

El primer día llegó, y en la primera clase se encontró quien durante los próximos cuatro meses sería su némesis, su peor pesadilla. El señor Murdock era famoso por intimidar a sus estudiantes con solo el alzamiento de una ceja. Bueno, por eso y por la fama que tenía de acosador, misógino, racista y sexista a más no poder. De los de la vieja escuela.

Tenían razón, todo esto era demasiado duro para mí, las voces en mi cabeza, que me habían estado acompañando durante tanto tiempo, insistían en que renunciase, ese no era mi sitio…

No, no pienso renunciar a ello, nada ni nadie me va a poder parar. ¡A la mierda el pueblo! ¡A la mierda los murmullos y cotilleos! ¡A la mierda el señor Murdock, ese desgraciado no va a amargarme la vida!

El cuatri llegó a su fin y en el último examen tuve que aguantar durante 3 horas la mirada de superioridad de ese malnacido, solo cuando salí por la puerta y puede respirar hondo fue cuando me sentí completamente aliviada, sabía que ese desgraciado no me podía joder.

Tras la universidad me llegó la primera oportunidad de ingresar en el cuerpo nacional de inteligencia, empezando por lo más bajo, claro está.

Y llegamos a la actualidad, estoy sentada en un compartimento de la primera nave espacial en transportar seres humanos a Júpiter, aún sabiendo que es posible que no vuelva a ver a mis seres queridos no puedo evitar tener una sonrisa de lado a lado en mi rostro.

– Está bien, me equivoqué contigo – volví a escuchar la voz, esa voz que hacía años se había apagado: mi voz interior.

– No lo sabes tú bien, y todo lo que nos queda por vivir juntas, amiga – le contesté con alegría.

Esto no es ni el comienzo de algo ni el final, simplemente es una historia más como las de millones de humanos que pueblan la Tierra.

Si alguien lee esto, quien sea, no te dejes influenciar por lo que digan los demás, sigue adelante con las metas que te propongas.

Con amor,

S.

El librito del profe

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